Cáncer de mama

Aquí podrás encontrar todos nuestros artículos sobre el cáncer de mama.

En primer lugar, su definición, los diferentes tipos y sus principales síntomas.

Más tarde, los métodos de diagnóstico más comunes, los tratamientos más frecuentes e incluso una colección de consejos y recomendaciones. 

Todo en una completa y elaborada guía.

Guía del Cáncer de Mama | Capítulo 4: Estadios o grado de crecimiento del tumor

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Repasando lo aprendido

En el capítulo anterior, aprendimos cuáles son las principales pruebas y métodos de diagnóstico que los profesionales utilizan para comprobar la existencia de un posible cáncer de mama.

Así, descubrimos que no sólo se busca confirmar la existencia o ausencia del mismo, sino que en caso de encontrarse un tumor, existe un procedimiento para comprender la naturaleza del tumor, dado que cada caso tiene sus características propias.

Este estudio individualizado de cada caso es vital para una mayor comprensión del tumor, lo cual permite a los profesionales elegir con fundamento el tratamiento más adecuado e idóneo.

En el capítulo de hoy, vamos a aprender:

  1. Cuáles son los tres aspectos fundamentales a la hora de valorar un tumor mamario.
  2. Cuáles son los diferentes estadios del cáncer de mama.

Tres aspectos fundamentales para valorar en el cáncer de mama

Una vez se han realizado las diferentes pruebas de diagnóstico, podemos determinar si existe o no la presencia de cáncer de mama. Pero no se trata simplemente de una respuesta afirmativa o negativa.

En el caso de que se confirme la presencia, debemos ir más allá para conocer exactamente el grado de crecimiento del tumor.

A la hora de valorar el crecimiento o estadio del cáncer, son muchos los factores a tener en cuenta. Sin embargo, los tres aspectos fundamentales son los siguientes:

  1. El tamaño del tumor: lo primero que se suele comprobar es el tamaño que presenta el tumor en el preciso momento del diagnóstico. Este tamaño se mide en centímetros y se realiza gracias a diferentes pruebas médicas, como pueden ser la propia mamografía, una ecografía u otros procedimientos.
  2. El estado de los ganglios: los ganglios forman parte del sistema linfático, el sistema encargado de transportar la linfa desde los tejidos hasta el torrente sanguíneo. Es una parte fundamental del sistema inmunitario de nuestro organismo. Ante la posibilidad de un tumor mamario, debemos comprobar la existencia o no de ganglios ya invadidos y ligeramente inflamados en las axilas, para comprobar la propagación del tumor.
  3. La presencia de metástasis: la metástasis es el proceso más avanzado del cáncer. Ya hablamos de él con mayor detenimiento en otras de nuestras entradas, la cuál puedes ver pulsando aquí. Al igual que con los ganglios, es importante comprobar si se ha producido metástasis y el cáncer se ha expandido hacia otros órganos fuera de la mama.

Para concretar con mayor precisión cada una de estas características, se utilizan una serie de símbolos.

A continuación, podemos apreciar en la tabla cada uno de los símbolos de estas tres categorías, así como el significado de cada uno de ellos.

Subclasificaciones de cada uno de los aspectos

De esta forma, gracias a este sistema de símbolos podemos elaborar diferentes combinaciones, definiendo con mayor precisión los distintos grados de crecimiento de un cáncer de mama.

Aquí presentamos algunos ejemplos:

Estadios del cáncer de mama

Gracias al uso de estas combinaciones, los especialistas pueden indicar en sus informes el estadio o grado de crecimiento del cáncer. Cuanto mayor es el grado de crecimiento de un cáncer en la mama, en los ganglios axilares o si se ha producido metástasis, el pronóstico es menos favorable.

Se hace evidente, una vez más, la importancia de un diagnóstico precoz.

Literalmente puede salvarte la vida.

Como acabamos de ver, el sistema de códigos nos permite identificar con precisión cada cáncer, dando a cabo a un extenso número de combinaciones.

Al tratarse de una cantidad tan elevada, estas suelen agruparse en diferentes categorías. Estas categorías son de las que se suele hablar de forma más generalizada y son las que se conocen como estadios.

En la lista que encontrarás a continuación, podemos ver los diferentes estadios del cáncer de mama, así como el estado del tumor en cada uno de esos casos, guiándonos siempre por los tres aspectos fundamentales: el tamaño del tumor, la afectación de los ganglios y presencia de metástasis.

Clasificación de los diferentes estadios del cáncer de mama

Breve recapitulación de esta Guía

Con la finalización de este cuarto capítulo, ya sabemos varios aspectos importantes sobre el cáncer de mama. Antes de entrar en los siguientes capítulos, que podría considerarse como una segunda fase de la guía, vamos a proceder a repasar brevemente todo lo aprendido hasta ahora.

En el primer capítulo, el más denso y el pilar fundamental para comprender esta guía, vimos en qué consiste exactamente el cáncer de mama, descubrimos cuáles son sus causas, comprendimos un poco más a fondo la anatomía de la glándula mamaria y aprendimos a realizar correctamente la autoexploración mamaria y la importancia de la misma.

En el segundo capítulo, complementario a este primero en cuanto a la autoexploración mamaria se refiere, recopilamos los principales síntomas que pueden indicarnos la existencia de un tumor mamario. Recordamos que el hallazgo de algunos de estos síntomas o signos no es sinónimo de cáncer, pero es conveniente y recomendable acudir a un profesional a realizarnos una prueba de diagnóstico.

En el tercer capítulo, anterior a este, vimos cuáles son las principales pruebas y métodos de diagnóstico que se pueden realizar a nivel profesional para comprobar la existencia o ausencia de un tumor. En él, descubrimos que no sólo es importante confirmar la existencia del tumor, sino realizar pruebas posteriores en el caso de que el resultado sea positivo, con el fin de comprender lo mejor posible la naturaleza del tumor. Este grado de compresión permitirá a los profesionales decantarse por el tratamiento y la terapia más adecuada para cada situación, ya que cada caso es único.

En este cuarto capítulo, el último de esta primera fase, hemos aprendido cómo los profesionales clasifican el tumor encontrado en las pruebas de diagnóstico, mediante un sistema de códigos que tiene en cuenta los tres aspectos fundamentales a valorar en el crecimiento de un tumor.

En el próximo capítulo

Ahora ya sabemos cuáles son las pruebas y métodos de diagnóstico y en qué consisten cada una de ellas. Tras haber hecho un breve repaso a todo lo aprendido hasta ahora, estamos preparados para afrontar la segunda fase de esta guía.

Esta segunda fase ya parte de un modelo teórico en el que se ha detectado la presencia de un tumor.

A partir de aquí comenzaremos a explorar otro tipo de temáticas, como los tratamientos, la prevención, la terapia, cuidados nutricionales, aspectos psicológicos, comunicación familiar, actividad física, etc.

Así, el próximo capítulo recogerá y desarrollará las principales opciones de tratamiento del cáncer de mama.

Esperamos que la Guía hasta ahora te haya resultado útil y hayas aprendido algo nuevo.

Recuerda que puedes compartirla con tus familiares o círculos cercanos.

Nunca sabemos a quién podemos estar ayudando.

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*La mayoría de información expuesta en esta guía se ha elaborado con la ayuda de la Guía del cáncer de mama, escrita por el Dr. Pedro Ramos y el Dr. Antonio Ruiz, así como la mayoría de fotos utilizadas a lo largo del post. Desde Efecto Positivo les estamos completamente agradecidos y queríamos hacerle una mención especial, a pesar de que se han usado otras muchas fuentes para completar la información y ofrecer una guía completa, integral y actualizada.

Guía del Cáncer de Mama | Capítulo 3: Pruebas y métodos de diagnóstico

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Repasando lo aprendido

En el capítulo anterior, aprendimos cuáles son los principales signos y síntomas que nos pueden alertar de un posible cáncer de mama. Cabe destacar de nuevo que la presencia de algunos de estos síntomas no implica la existencia y/o el desarrollo de un cáncer. Hasta un 90% de los tumores mamarios son benignos y no suponen ningún perjuicio para nuestra salud.

Sin embargo, es muy importante acudir a un profesional en el momento que observemos algunos de estos síntomas, con el fin de descartar la posibilidad y, en caso de tumor maligno, detectarlo a tiempo. La detección precoz es fundamental y una de nuestras mejores herramientas en la lucha contra el cáncer.

En el capítulo de hoy, vamos a conocer cuáles son los principales pruebas y métodos de diagnóstico del cáncer de mama, las cuales nos van a permitir conocer dos aspectos importantes:

  1. Confirmar o descartar la existencia de un tumor.
  2. Comprender la naturaleza del tumor (si es benigno o es maligno).
  3. En caso de ser maligno, conocer con mayor detalle el estadio del tumor.
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Pruebas y métodos de diagnóstico en el cáncer de mama

Una buena parte de los tumores mamarios son detectados a raíz de los primeros síntomas encontrados durante la autoexploración mamaria. Es por ello que conocer bien cómo se realiza este procedimiento es algo fundamental para todas las mujeres.

Los tumores también pueden observarse durante el trascurso de una revisión médica periódica. Esta revisión se recomienda por primera vez a partir de los 40 años, repitiéndose anualmente, con el fin de evitar que el tumor se propague demasiado en caso de su aparición.

Aun así, aunque buena parte de los casos se detectan a partir de una autoexploración sospechosa, siempre debemos consultar con un especialista. A partir de aquí, se sigue un protocolo específico que marca sucesivamente diferentes pruebas.

A continuación, explicamos en qué consisten cada una de esas pruebas.

Mamografía

La mamografía o senografía es una radiografía específica de la mama.

Esta radiografía nos permite observar asimetrías en la mama, masas desarrolladas en su interior o la ausencia de ellas, o la existencia de microcalcificaciones en las proximidades del tumor.

Al observar una masa, debemos analizar con detenimiento sus características y su naturaleza; no sólo su tamaño, sino también su forma (redonda, estrellada…), sus bordes (definidos, difusos…) y su contenido (puede tratarse de una masa sólida o líquida).

Si la mamografía no demuestra la presencia de masas, calcificaciones u otros elementos similares, la prueba se considera negativa y la mama libre de enfermedad. Aun así, se aconseja realizar un seguimiento periódico de la observación mamaria para mayor seguridad.

Ganglios en axilas

Durante la exploración clínica, además de la mama, debemos valorar la presencia de ganglios ligeramente inflamados en la axila, los cuales habrían aumentado ligeramente su tamaño, lo que podría sugerir una posible metástasis de la lesión cancerosa a la axila.

En el caso de encontrar inflamación en estos ganglios, lo procedente es realizar una biopsia de los mismos, para confirmar o descartar la existencia de células cancerígenas en su interior.

Aquí vemos cómo la importancia de un diagnóstico precoz vuelve a ser evidente de nuevo. Si el tumor se detecta a tiempo, la probabilidad de que se expanda descontroladamente es mucho menor. Esto permite que las extirpaciones de los ganglios en las axilas sean cada vez menos extensas, llevándose a cabo una cirugía más conservadora y menos mutilante.

Punción de aspiración con aguja fina

Esta prueba de estudio citológico nos permite valorar qué tipo de células o líquido es el que encontramos en la masa observada durante la mamografía.

Esta prueba sólo se realiza si la mamografía nos señala un resultado positivo.

Para realizar la punción, se administra un poco de anestesia local sobre la mama, para luego introducir una aguja muy fina que, unida a una jeringa, nos permite aspirar parte del contenido de la masa.

En el caso de que sea un quiste, podemos vaciar su contenido líquido y, si no tiene sangre en su interior, la patología será resuelta. En caso de que tenga sangre en su interior, aunque presente contenido líquido, se recomienda realizar una biopsia para un estudio más completo. Esta biopsia también sería recomendable en caso de que el quiste volviese a aparecer poco tiempo después de retirarse.

Menos del 1% de los tumores de mama aparecen en un quiste, pero es mejor actuar con cautela.

En el caso de una masa sólida, la punción nos permitirá estudiar sus células, valorando con detenimiento sus características:

  • Si son células normales (no cancerosas) y no hay sintomatología clínica ni radiológica de cáncer, podemos seguir el proceso mediante observaciones periódicas. No hay que alarmarse en exceso. Si hubiese duda, se practicaría una biopsia de la masa sólida.
  • Si son células cancerosas, hay que operar. Además, durante la misma operación quirúrgica, es necesario confirmar mediante biopsia la presencia y extirpación del cáncer en su totalidad.

Pruebas específicas para determinar la naturaleza del tumor

Una vez confirmada la presencia del cáncer, ya bien mediante la punción de aspiración o mediante la biopsia, debemos delimitar y comprender con exactitud las características del cáncer, así como su posible extensión a otros órganos.

Este estudio debe realizarse ANTES de proceder al tratamiento más idóneo para cada caso, ya que nos permitirá conocer el grado de desarrollo del cáncer, colaborando de manera importante al a hora de concretar el tratamiento más adecuado.

Para la realización de este estudio en profundidad, se efectúan algunas de las siguientes pruebas:

  1. Análisis de sangre o hemograma completo: con el fin de valorar si se encuentra afectada o no la médula ósea de los huesos.
  2. Bioquímica sanguínea completa: para conocer en profundidad cómo se encuentra la función del riñón,
  3. Ecografía abdominal: se practica cuando hay sospechas de que el hígado puede encontrarse afectado, como sucede en la hepatomegalia, alteraciones de la bioquímica hepática en el análisis de sangre, etc.
  4. Gammagrafía ósea: permite valorar una posible afectación de los huesos, situación ésta probable en el caso de cánceres avanzados.

Una vez realizadas las diferentes pruebas de diagnóstico, así como confirmar la presencia o no de cáncer de mama, nos encontramos en disposición de conocer el grado de crecimiento del tumor.

El conocimiento de su tamaño, así como sus características microscópicas, es de vital importancia para valorar de forma más precisa el pronóstico y el tratamiento que debemos aplicar. Un tratamiento adecuado es aquel capaz de conseguir los mejores efectos terapéuticos, por lo que un profundo conocimiento sobre el tumor es algo fundamental.

En el próximo capítulo

Ahora que sabemos cuáles son las pruebas y métodos de diagnóstico y en qué consisten cada una de ellas, estamos listos para comprender los diferentes estadios o grados de crecimiento del tumor.

Puedes obtener acceso a toda la información sobre este tema en el siguiente capítulo.

¡Hasta la próxima!

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Guía del Cáncer de Mama | Capítulo 2: Signos y Síntomas

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Repasando lo aprendido

En el capítulo anterior, desarrollamos una pequeña introducción sobre el cáncer de mama. Clasificamos algunas de sus principales causas, exploramos la anatomía de la mama, vimos cuáles eran los subtipos más comunes de tumor y aprendimos a realizar la autoexploración mamaria. Al tratarse del primero de todos, es probablemente uno de los capítulos más extensos de esta Guía. Dicho capítulo está diseñado para ofrecer una mínima base inicial de conocimiento; base que será la que nos permita desarrollar con mayor profundidad los siguientes aspectos de esta patología, como pueden ser los síntomas, el diagnóstico, las diferentes opciones de terapia, el proceso de recuperación, etc.

Por tanto, la naturaleza de los próximos capítulos será más directa y precisa, a la vez que se irá profundizando y aumentando la complejidad progresivamente, con el fin de llegar a comprender con mayor detalle cada uno de los elementos fundamentales del cáncer de mama.

La finalidad de este capítulo

En este segundo capítulo, vamos a centrarnos exclusivamente en la sintomatología del cáncer de mama. En él, exploraremos los signos y síntomas más relevantes y frecuentes que podemos observar en el caso de la enfermedad mamaria general y del cáncer en particular.

Para identificar estos síntomas, siempre se realizará en primera instancia la autoexploración de la mama. Si no conoces cómo se realiza esta exploración, puedes verlo al final del primer capítulo.

Pulsa aquí para ir al primer capítulo de la Guía

Signos y síntomas

Cuando se forma un tumor en la mama, sea este benigno o maligno (recordemos, como ya vimos en el capítulo anterior, que no todos los tumores son sinónimos de cáncer), suelen aparecer una serie de síntomas que surgen de forma lenta y progresiva.

Esta naturaleza lenta y progresiva es la que precisamente dota de tal importancia a la autoexploración, ya que reconocer la aparición del tumor en sus estadios más iniciales puede suponer una gran diferencia, disminuyendo considerablemente los posibles riesgos.

A continuación se muestra una lista con los principales síntomas y signos que podemos observar en un tumor de mama, para luego entrar en mayor detalle en cada uno de ellos:

  • Asimetría de la mama
  • Edema en la piel
  • Piel de naranja
  • Piel enrojecida y caliente
  • Depresiones o ulceraciones en la piel
  • Pezón retraído
  • Cambios en el color del pezón
  • Masa palpable
  • Adenopatías en axilas
  • Adenopatías supraclaviculares
  • Dolor en determinados huesos
  • Malestar general
  • Ictericia
  • Convulsiones
  • Anemia
Asimetría de la mama

Cuando al observar las mamas frente al espejo, una de las dos se encuentra ligeramente desviada, abultada o desplazada. Para comprobar esta asimetría no solo debemos situarnos frente al espejo con nuestros brazos relajados, sino que también debemos hacerlo colocando las manos detrás de la cabeza, unidas entre sí.

Edema en la piel

Cuando el tumor afecta a los vasos linfáticos, esto puede dificultar el tránsito de la linfa, produciendo una cierta hinchazón blanda que se conoce como edema. Es una sensación parecida a la hinchazón que se produce en los tobillos después de andar mucho tiempo.

Piel de naranja

Hay ocasiones en las que el tumor engulle lentamente los tabiques fibrosos que hay en el interior de la mama. Estos tabiques, al verse “arrastrados hacia dentro”, provocan pequeñas y muy marcadas depresiones en una zona concreta de la piel que cubre la mama.

El aspecto de la zona es muy parecido a la piel de naranja, porque a diferencia de una zona lisa, se aprecian zonas ligeramente hundidas y otras sutilmente elevadas (ojo, hablamos de su rugosidad, no su color).

Piel enrojecida y caliente

Ciertos tumores mamarios, como el carcinoma inflamatorio, muestran síntomas muy similares a los de una inflamación. En estos casos, la zona afectada se muestra con un ligero enrojecimiento y una clara elevación de la temperatura.

Depresiones o ulceraciones en la piel

En otras ocasiones, especialmente cuando el tumor se encuentra cerca de la piel, pueden mostrarse zonas deprimidas, ligeramente hundidas e incluso ulceraciones o llagas si la sangre no llega con facilidad hasta la superficie de la mama. Esto se debe a que el tumor “tira” de la piel.

Pezón retraído

Como vimos en el capítulo anterior, en el pezón se reúnen todos los conductos galactóforos que transportan la secreción producida por las glándulas mamarias hacia el exterior.

Cuando un tumor afecta a uno o varios de estos conductos, lentamente “tira” de ellos; esto provoca que indirectamente se “tire” del pezón hacia dentro, provocando su hundimiento. Esta retracción puede variar mucho, siendo prácticamente imperceptible en algunos casos o incluso provocando su desaparición en otros.

Lo más fácil para comprobarlo es contrastar entre ambos pezones.

Por último pero no menos importante, cabe mencionar que hay ciertos pezones que muestran esta retracción de por vida en algunas mujeres, las cuales lo saben desde su juventud. En estos casos particulares debe considerarse como algo normal.

Cambios en el color del pezón

La coloración del pezón es un aspecto importante a la hora de evaluar la existencia de un posible tumor. Por lo general, en las edades más jóvenes el pezón tiende a un color rosado o marrón claro, mientras que se va acercando a un marrón oscuro en edades más avanzadas. Esta pigmentación depende de los melanocitos, células productoras de melanina, las cuales se encuentran de igual manera en el resto de la piel.

En determinados casos, ya sea porque la sangre no pueda llegar con normalidad hasta el pezón o por otras circunstancias, los melanocitos no desarrollan su actividad de manera plena, provocando un cambio en el color del pezón.

En estos casos, el pezón tiende a ser más claro de lo normal.

Masa palpable

Es uno de los principales síntomas de cáncer de mama. A la hora de palpar la mama, debemos valorar la presencia de un tejido suave, ligeramente blando y de consistencia uniforme. A veces encontramos una o varias zonas de mayor dureza o densidad, cuyo tamaño puede variar desde el de un guisante hasta una moneda. Recordemos que una masa palpable no tiene por qué ser un cáncer; en la mayoría de casos es un quiste mamario o un tumor benigno. Para salir de dudas, lo mejor es consultar con un especialista.

Adenopatías en axilas

Durante la autoexploración, es importante no olvidarnos de valorar el estado de las axilas, ya que allí es donde se encuentran los ganglios linfáticos más cercanos. Cuando un ganglio o varios de ellos se encuentra inflamado, se conoce como adenopatía. En el caso de adenopatía por la presencia de un tumor mamario, los ganglios se encuentran aumentados de tamaño y pueden palparse con cierta facilidad. A veces duelen, aunque no es un síntoma frecuente.

Cabe destacar que los ganglios pueden verse inflamados por otras enfermedades mamarias que no tengan relación alguna con un proceso canceroso. Por ejemplo, los ganglios tienden a aumentar su tamaño (o incluso a doler) como consecuencia de una mastitis.

Adenopatías supraclaviculares

Aunque principalmente los vasos linfáticos que provienen de la mama van a parar a los ganglios de las axilas, algunos también van a los ganglios supraclaviculares. Por ello, es importante autoexplorarse también en esta zona. Al igual que en el caso anterior, si nota algún tipo de inflamación y los ganglios se encuentran aumentados de tamaño, lo ideal es acudir a un especialista.

Dolor en determinados huesos

Llegado cierto punto, cuando las células cancerosas alcanzan vasos sanguíneos de la mama y penetran en su interior, hay un notable riesgo de que se dirijan a otras zonas del organismo a través del torrente sanguíneo. Estas migraciones cancerosas se conocen como metástasis, siendo uno de los mayores problemas del cáncer.

Para saber más sobre el proceso del cáncer o la metástasis, pulsa aquí

Uno de los órganos más afectados por la metástasis son los huesos; en particular, la columna vertebral. Por esta razón, si durante varias semanas aprecia un dolor opresivo y constante en algunas vértebras, principalmente en la región lumbar o a lo largo del nervio ciático, consulte con su médico para conocer el origen de la molestia con una mayor exactitud.

Esta circunstancia es especialmente importante a tener en cuenta por aquellas mujeres que fueron tratadas en su día por un cáncer de mama. Puede darse el caso de que se haya eliminado el tumor en el mama pero, al paso de los años, este reaparezca en otra zona del cuerpo debido a una metástasis no detectada. Hay que estar siempre alerta.

Malestar general

Toda lesión tumoral y especialmente aquellos tumores cancerosos suelen provocar un decaimiento del estado general del organismo, debido al mayor consumo de recursos por parte de las células cancerígenas, así como por el sobreesfuerzo de nuestro sistema inmune.

Pueden percibirse lo que denominamos las 3A:

  1. Anorexia (falta de apetito)
  2. Adinamia (pérdida de fuerzas para andar, correr, etc)
  3. Astenia (pérdida de fuerzas generalizada)

Esta sensación general de decaimiento es similar a la que se tiene durante la gripe, pero sin la fiebre, el dolor de cabeza o los vómitos.

Es importante tener en cuenta que cuando una mujer tiene malestar no tiene por qué deberse a un tumor de mama, ya que existen multitud de factores. Ahora bien: si este síntoma aparece junto a otros signos en la mama, el riesgo aumenta considerablemente.

Para finalizar, añadir que este malestar general no es de los primeros síntomas en aparecer en el cáncer de mama, sino que se empieza a desarrollar de manera mucho más tardía.

Ictericia

Este síntoma se da cuando el cáncer de mama produce metástasis al hígado, alterando las funciones hepáticas. Uno de los primeros síntomas de esta disfunción hepática es la ictericia, que consiste en la coloración amarillenta de la piel. Además de la ictericia, el hígado con metástasis suele aumentar su tamaño (hepatomegalia), algo que suele descubrir el médico durante la exploración.

Convulsiones

Otro tipo de metástasis que puede desarrollar el cáncer de mama es hacia el cerebro. En estos casos, los primeros síntomas suelen ser convulsiones similares a las de un ataque epiléptico, aunque con menor intensidad y abarcando una menor extensión dentro del organismo. Al igual que en los casos anteriores de metástasis, estos síntomas pueden aparecer años más tarde en mujeres que fueron tratadas de cáncer de mama con anterioridad (cirugía incluida).

Anemia

La anemia es otro de los síntomas que pueden ser de los primeros en manifestarse, el cual refleja el desarrollo de metástasis del cáncer de mama en el interior de los huesos. Más concretamente, dentro de los mismos, en lo que conocemos como médula ósea.

Cuando la médula se ve afectada por el cáncer, deja de producir células de la sangre en general, entre los cuales se encuentran los hematíes o glóbulos rojo, impulsando la aparición de la anemia.

Los más frecuentes

Para terminar este capítulo, si tuviésemos que clasificar los síntomas del cáncer de mama en base a la frecuencia con la que suelen observarse, podrían distribuirse de la siguiente forma:

  • Masa palpable durante una autoexploración y/o examen clínico ➟ 70%
  • Pezón retraído o que presenta cambios de color ➟ 5%
  • Alteraciones en la piel (piel de naranja, depresiones…) ➟ 5%
  • Dolor a la palpación en algunas zonas de la mama ➟ 5%
  • Secreciones evacuadas desde el pezón ➟ 2%
  • Erosiones o pequeñas úlceras en el pezón ➟ 1%
  • Inflamación de la mama (enrojecimiento, calor…) ➟ 1%

Próximo capítulo

Ahora que sabemos identificar correctamente los síntomas, en el próximo capítulo hablaremos sobre qué hacer ante la sospecha de cáncer de mama, así como las etapas y pruebas en el diagnóstico.

¡Hasta la próxima!

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Guía del Cáncer de Mama | Capítulo 1: Introducción al cáncer de mama y Autoexploración mamaria

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Introducción a esta Guía

A la hora de elaborar una guía sobre el cáncer de mama, es importante tener en cuenta que más del 85% de los tumores que aparecen en la mama son de carácter benigno. No debemos asociar directamente cualquier bulto en el pecho con un cáncer de mama. Además, muchos de los cánceres de mama que se diagnostican tienen un pronóstico muy favorable si el diagnóstico se hace a tiempo. Es importante esta prevención precoz para poder actuar a tiempo.

Actualmente, los nuevos tratamientos quirúrgicos y hormonales proporcionan cada vez una mejor calidad de vida. La cirugía utilizada es mucho más conservadora o respetuosa con la mama. Esta, unida a una cirugía restauradora, hace que el impacto psicológico se reduzca considerablemente.

Bajo estas premisas, podemos decir que el cáncer de mama es un tumor importante por su frecuencia, pero con muy buen pronóstico si cuidamos nuestra salud con una serie de hábitos saludables y controles periódicos (autoexploración frecuente desde edades jóvenes y mamografías a partir de los 45 años).

Principales causas

Como la mayor parte de los tumores que nos afectan, el cáncer de mama tiene un origen desconocido. Sin embargo, sí que se han descubierto una serie de factores de riesgo. Estos factores de riesgo parecen favorecer el desarrollo de este tipo de cáncer.

Los factores de riesgo actúan de forma interrelacionada, es decir, se favorecen unos a otros. Un estilo de vida estresado propicia una mala alimentación, la cual genera desórdenes hormonales. Además, a esto debemos sumar la posible existencia de los propios factores genéticos.

Los factores de riesgo se pueden dividir en:

  • Factores de riesgo inevitables: aquellos factores que sean biológicos o hereditarios. Según la evidencia, involucrados en un 5-10% de los diagnósticos.
  • Factores de riesgo evitables: mucho más importantes a la hora de tenerlos en cuenta, ya que pueden controlarse. Responsables del 90-95% de casos diagnosticados.

Puesto que los factores de riesgo evitables son los que podemos controlar, son los más relevantes.

A continuación se enumeran algunos de los factores que pueden contribuir a la aparición y el desarrollo del cáncer. Aun así, en otros artículos entramos en mayor detalle sobre cada uno de los factores de riesgo en el cáncer.

Factores de riesgo más comunes en el cáncer de mama

  • Edad.
  • Alimentación.
  • Sedentarismo.
  • Obesidad.
  • Factores hormonales.
  • Factores ambientales.
  • Enfermedades benignas de la mama.
  • Edad de la menarquia y de la menopausia.
  • Otros cánceres previos.
  • Gestaciones.

Para saber más sobre los factores de riesgo en el cáncer, pulsa aquí.

La glándula mamaria

Para comprender realmente las características del cáncer de mama, es preciso conocer un poco mejor este órgano a nivel anatómico.

La glándula mamaria es en realidad un conjunto de diminutas glándulas, que forman racimos unidos por conductos galactóforos al pezón (estos conductos son los que transportan la leche). Descansa sobre unos músculos que se encuentran delante de las costillas: el pectoral mayor y el pectoral menor.

Distribución de las glándulas y los conductos galactóforos, que acaban uniéndose en el pezón.

En la mujer adulta, las glándulas mamarias han crecido por efecto de las hormonas durante la pubertad. La piel que cubre la mama presenta en el centro un pequeño relieve, llamado pezón. En él se concentran todos los conductos galactóforos de la glándula mamaria. Rodeando el pezón encontramos la aréola, un círculos de piel más oscura. Esta muestra unos pequeñísimos relieves llamados tubérculos (sin ninguna función especial).

Si observamos la mama ”de frente”, posee una forma circular dividida en nódulos internos. Imaginémosla como una rueda de carro imaginaria. Así, la glándula queda dividida en 15-20 lóbulos, siendo cada lóbulo el espacio entre “radio y radio de la rueda”. Estos radios separan los lóbulos y son los llamados septos fibrosos, o ligamentos suspensores de la mama.

Anatomía de la mama.

Los septos fibrosos tienen una función fundamental: separan los lóbulos para que, si hay una infección en la glándula, los gérmenes no pasen de un lóbulo a otro. Así, el absceso sólo se acumula en ese lóbulo. Para sacar el pus, se realizaría una pequeña incisión de forma radial, siguiendo la distribución natural de los lóbulos.

La mama también cuenta con vasos linfáticos. El sistema linfático es un sistema, en su mayor parte paralelo a los vasos sanguíneos, que se encarga de recoger los líquidos sobrantes y las sustancias residuales del organismo. Además de recogerlas, las transporta mediante una red de conductos hacia los ganglios linfáticos, que son una especie de ”centrales de limpieza”. En el caso de la mama, los conductos linfáticos de los diferentes lóbulos de la mama van a parar a los ganglios de la axila.

La mastectomía

Una vez conocida algunas características anatómicas de la mama, podemos comentar que existen diferentes tipos de cirugía mamaria. Cabe destacar que entraremos con un mayor nivel de detalle en este tema a lo largo de los próximos capítulos. Sin embargo, aprovechando el conocimiento anatómico recién expuesto y a modo de introducción, es buen momento para conocer los dos tipos más comunes: la mastectomía simple y la mastectomía radical.

  • Mastectomía simple: se elimina la mama en sí misma (piel con o sin pezón, grasa y glándulas mamarias con sus conductos galactóforos).
  • Mastectomía radical: se elimina toda la mama, el músculo pectoral mayor, el pectoral menor, los vasos linfáticos y los ganglios linfáticos de las axilas. Al eliminarse estos ganglios linfáticos, los vasos linfáticos transportan su contenido hacia el tórax de forma mucho más lenta (por eso el brazo puede hincharse tras la cirugía mamaria.

Tipos de cáncer de mama

Un cáncer aparece cuando una célula o conjunto de células comienzan a desarrollar una actividad anormal en su proceso de reproducción o división celular. Las células cancerosas se caracterizan por tener una descontrolada proliferación (capacidad de reproducción elevada) y alteraciones en el proceso de apoptosis (muerte celular). Tienden a agruparse formando nódulos, masas o tumores.

Si quieres saber más sobre conceptos como la división celular o la apoptosis, te recomendamos que visites nuestra entrada: “¿Qué es el cáncer?“. Puedes hacerlo clicando aquí.

En el caso del cáncer de mama, estas células surgen normalmente en los conductos galactóforos. Desde allí, se pueden extender o bien a las glándulas o bien al organismo, utilizando los vasos linfáticos y sanguíneos. Este último método de expansión es lo que se conoce como metástasis.

Los principales tipos de cánceres de mama y sus características principales son los siguientes:

  • Carcinoma intraductal ”in situ”:
    • Se desarrolla en los conductos galactóforos.
    • Puede desarrollarse en varios sitios a la vez.
    • Supone menos del 5% de los cánceres de mama.
  • Carcinoma ductal infiltrante:
    • Es mucho más invasivo que el anterior.
    • Puede infiltrar territorios próximos.
    • Abarca el 80% de los cánceres de mama.
  • Carcinoma lobulillar ” in situ”:
    • Se extiende a lo largo de un lóbulo mamario.
    • Presenta pocos síntomas. Suele descubrirse mediante estudios en la mama.
  • Carcinoma lobulillar infiltrante:
    • De naturaleza y localización como el anterior pero más agresivo.
    • Puede desarrollarse en varios puntos de la mama y afectar a la otra.
    • Representa un 5% de los cánceres de mama.
  • Tipos especiales:
    • Carcinoma inflamatorio de la mama.
    • Enfermedad de Paget.

Prevención y autoexploración

La exploración de la mama debe ser una costumbre habitual entre todas las mujeres. Tiene particular interés realizarlo cada 3-4 meses a partir de los 20 o 25 años. Gracias a ella, muchas de las patologías se detectan de manera precoz y hay tiempo suficiente para eliminarlas con éxito. La exploración cuenta con dos fases importantes:

a) Fase de inspección

  • Simetría de las mama: con un vistazo general, comprobar que ambas mamas son simétricas.
  • Valoración de la piel: comprobar que no hay depresiones, zonas calientes o enrojecidas.
  • Estado de los pezones: deben tener una forma regular, cilíndrica, con color uniforme. La alteración más frecuente que sufren los pezoness es la retracción de los mismos. Esto se debe a que las lesiones en los conductos galactóforos tiran del pezón hacia dentro.

A la hora de realizar la inspección, es importante hacerlo delante de un espejo, con los brazos relajados. Además, deben observarse también con las manos detrás de la cabeza.

b) Fase de palpación

Recordando la anatomía de la glándula mamaria (como una ”rueda” distribuida en 15-20 nódulos), la palpación debe realizarse de forma circular, pasando de lóbulo a lóbulo. Para ello, dividiremos de forma imaginaria la mama en cuatro cuadrantes, justo como aparece en la imagen:

Al practicar la palpación es recomendable comenzar por el cuadrante superior externo (el que está sombreado en la fotografía). Este cuadrante es el más propenso a presentar carcinomas (más del 60% de todos los casos). En la palpación es importante valorar:

  • La piel: si la mama se encuentra sana, la piel que la recubre es móvil y suave. Esto le permite desplazarse con facilidad sobre el tejido que tiene debajo. En el caso de tumores, se pierde parte de esta movilidad.
  • El pezón: el pezón normal no duele ni muestra irritación alguna. En el caso de patologías internas, puede presentarse retraído, dolorido o irritado.

Próximo capítulo

Esto es sólo el primer capítulo de la guía del cáncer de mama. Próximamente se irá completando, ampliándose la información y añadiéndose los posteriores capítulos en futuras actualizaciones.

Si aún no sabes quiénes somos y en qué consiste exactamente el proyecto de Efecto Positivo, puedes descubrirlo en nuestra primera entrada del blog.

Si padeces o tienes alguna persona cercana en tu entorno con diagnóstico de cáncer de mama, no dudes en ponerte en contacto con nosotros. Estaremos encantados de ayudarte ante cualquier duda.

Para contactar con nosotros, puedes llamar por teléfono al 954 45 64 65, o también puedes contactar por vía WhatsApp a través del 678 38 10 50.

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*La mayoría de información expuesta en esta guía se ha elaborado con la ayuda de la Guía del cáncer de mama, escrita por el Dr. Pedro Ramos y el Dr. Antonio Ruiz, así como la mayoría de fotos utilizadas a lo largo del post. Desde Efecto Positivo les estamos completamente agradecidos y queríamos hacerle una mención especial, a pesar de que se han usado otras muchas fuentes para completar la información y ofrecer una guía completa, integral y actualizada.

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